RICARDO "CAIO" MARINO

06/01/1956 - 12/06/2004

A los 48 años y luego de pelear durante años contra una enfermedad falleció Ricardo Marino, arquero notable, excelente persona y protagonista principal de la historia del fútbol rafaelino.


No pasó por la vida por casualidad. Independientemente de sus méritos como deportista, dejó una huella muy profunda entre aquellos que manejan códigos de vida y de conducta afines a la convivencia.

Ricardo Marino fue un notable arquero del fútbol que supo de la gloria con Atlético, donde se cansó de ganar campeonatos pero además donde se ganó un lugar en la historia.

Quizás algunos recuerden que se inició como delantero en su Moreno de Lehmann, y que por esas cosas que tiene la vida, recaló en el arco, el lugar donde suelen ir aquellos que tienen un diálogo diferente con las cosas materiales que pasan un par de metros por arriba del verde césped del fútbol.

En ese tránsito "Caio" Marino hizo escuela: callado, medido, educado, buen amigo, buen tipo, adversario leal, compañero ideal; un raro espécimen en un mundo donde el egoísmo suele hacer de las suyas.

Uno lo recuerda en las malas y en las buenas; cuando sacaba la pelota imposible del ángulo o cuando tenía que ir a buscarla adentro. El día que Atlético alcanzó un peldaño más a la gloria en la pesada cancha de Laferrere se bancó todo de espaldas a una tribuna hostil, y atajó y ganó y nunca se le subieron los humos del éxito.

Después, con el mismo cuidado con que llegó a la cima, se fue sin hacer ruido, porque no era su estilo, porque no sentía otra cosa que ser lo que era: una buena persona.

En estas horas difíciles cuando el corazón le gana a la razón y las lágrimas se amontonan en el túnel del dolor para salir a la cancha, los jugadores e hinchas de Atlético -y los que no lo son también- deberán levantar la vista y saludar a quien fuera uno de sus héroes, un ejemplo a seguir, porque el "Caio" sigue de largo, se va al cielo sin estaciones intermedias y a esta hora ya se está calzando los guantes, armando la barrera y jugándose un picado junto a los otros buenos que aman el fútbol y que ya encontraron otro césped para despuntar el vicio.

Chau, "Caio". Perdoná las lágrimas, pero vos las merecías. Y perdoná la firma, creímos que hacerlo uno solo no alcanzaba.

Fdo.: Los periodistas que te conocieron

 

Nota extraída del "Diario La Opinión" del 13/06/2004.