FECHA 11º: ATLÉTICO DE RAFAELA 1 - LANÚS 2

Una de película

Jorge Ferro intenta dominar la pelota ante la marca de Guido Pizarro.

(23/10/2012) Hola! Yo soy uno, y quiero compartir las sensaciones que me dejó el último partido de la crema...

Ignoro si existe el "manual para escribir guiones" pero si así fuera, estoy seguro de que diría que una película tiene que tener todo lo que tuvo el partido con Lanús. Todo el tiempo en tensión. Ni un sólo momento de calma, de derivada cero. Así es con un equipo que va de cero a cien y vuelve a cero en tres segundos. 

Juega en la C pero sale campeón de Primera Divisón. Tiene un técnico como Cabrero que tiene 800 millones de años y a la temporada siguiente contrata a Zubeldía, el más jóven (incluso más que algunos jugadores) de la historia. Todo o nada.

En las novelas policiales--que, debemos admitir, son una especie de película en potencia--el asesino es el que menos parece. Así que cuando una película empieza con "Lanús hace 300 partidos que no gana de visitante y Atlético hace 300 partidos que no pierde de local" ya deberíamos saber cómo termina. Al mejor estilo Rocky Balboa, el ganador empieza perdiendo y tiene todo el futuro negro. Hasta que aparece la magia de Hollywood para darle la victoria al que tenía todo perdido.

Jugando de local, apretando al rival como de costumbre, era cuestióno de esperar hasta que Atlético haga un gol y pase a ganar el partido. Más aún, con la expulsión de Velázquez, teníamos todo para que la tarde termine con los tres puntos en el bolsillo. Pero (y de eso se tratan las películas, de los peros) en ese momento ocurrió la magia y Rocky sacó fuerzas de vaya uno a saber donde. Lanús con uno menos agarró la pelota, hizo un gol de pelota parada y hasta luego.

Pero claro, una buena película tiene que tener tensión. Y eso fue lo que hubo en el segundo tiempo. Lanús tirado atrás pero defendiendo más o menos ordendamente. Atlético tirando todo (que parece ser medio poco últimamente) hacia adelante para primero empatar, y después ganarlo. Porque realmente parecía que lo podíamos ganar. Hasta que, con la explusión de Bovaglio como evento desencadenante aparecieron más fallos discutidos del árbitro, expulsión de Grazzini, más fallos discutidos, gol de un ex-jugador, más fallos discutidos, trayectorias parábolicas de elementos arrojadizos, suspensión momentánea del encuentro, chamuyos adentro y afuera de la cancha, más fallos discutidos y posterior fin del partido. Todo en un ámbito de tensión en tenor creciente. Bravo Francis Ford!

Por supuesto, el párrafo aparte de hoy va para Delfino y, aprovechando el día, sus siete camiones de prostitutas que juegan su papel de madre. Debo decir que no volví a ver la jugada de la mano por televisión ni por youtube, y en la cancha mucho no pude ver entre el sol en contra, las banderas colgadas en la popu y el estado de mi adrenalina para aquel momento de la película. Pero lo que sí quiero decir es que, Delfino querido, si uno tiene la posiblidad de equivocarse debe hacerlo de forma tal de que el impacto de nuestros errores sea el menor posible. Es decir, si existe la posibilidad de que te hayas equivocado en el penal no podés expulsarle un tipo al equipo que acabás de perjudicar. ¿Y si realmente era penal? Terminaste haciendo el doble de daño en forma equivocada. Es en ese sentido, que debemos pensar que cada acto fallido puede tener ramificaciones injustas, que debemos minimizar. Dicho esto, te voy a mandar a la reputa madre que te re mil parió porque no me queda claro si sos un salame que se quiere hacer la estrellita o un reverendo hijo de puta puesto por los porteños amargos de Independiente y San Lorenzo, quienes seguramente tendrán capitanes que te pueden mandar a la concha de tu siempre misma madre sin que te acuerdes de que tenés tarjetas en los bolsillos. Vos sabrás.

No obstante, queridos amigos, Hollywood nos ha enseñado que a la larga, el muchacho humilde desenmaraña la perversa trama que los poderosos y las corporaciones han tejido para alimentarse de las almas de los pobres, desenmascara a los perversos criminales, desparrama el bien y la bondad por doquier regando justicia a su paso. Y, por supuesto, se termina llevando a la mejor minita. Sigamos apostando a la belleza del fóbal, que seguramente nos traerá más alegrías que la vida real. Tal como en las pelis.

Un saludo para toda la banda cremosa
uno

 

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