FECHA 14º: ROSARIO CENTRAL 3 - ATLÉTICO DE RAFAELA 2

Sir, donde está Zeuss en este discurso?

(03/11/2013) Hola! Yo soy uno, y quiero compartir las sensaciones que me dejó el último partido de la Crema...

Cuando a Filipo de Macedonia le comunicaron al mismo tiempo que sus ejércitos habían ganado una batalla muy importante, que sus caballos de carrera habían resultado vencedores en una cierta contienda y que acababa de nacer su heredero Alejandro, el rey se asustó muchísimo. Sucede que en la antigüedad clásica, los griegos creían que la suerte era repartida por Zeuss---el príncipe de los dioses---más o menos en forma pareja. Por lo tanto, a eventos favorables debían suceder cosas desastrosas. Y, a la inversa, la buena suerte debía aparecer luego de la mala, para poder mantener este invariable del universo. De ahí que el rey Filipo se asustó, sabiendo que algo malo iba a suceder a tanta buena noticia. Y de ahí que después de la terrible mala suerte que nos deparó el pícaro Zeuss en Rosario, el sábado inmediatamente después del partido salí a dar una vuelta y me dediqué a timbear sabiéndome ganador de antemano.

Conocido como es el hecho que gracias a los muchachos de Boca y a sus amigotes no podemos ir a ver al equipo que mueve nuestros corazoncitos fuera de Rafaela, otra vez tuve que recurrir a la caja boba. Como nota de color, debo decir que en la previa nos pusimos a mirar con un par de amigos celestes el capítulo de los Super Campeones en el que el Niupi pierde contra el Francocanadiense 3-2 sobre la hora. A los treinta segundos de juego ya nos habían cascoteado el rancho dos veces. Y a decir verdad, con el desarrollo ya conocido, hubiese preferido que Luna emboque la que picó en esa jugada del arranque, nos enchufen tres caminando y a casa que llueve. Pero no. Una combinación de mala suerte, ingenuidad y desidia hicieron pasar a nuestros corazoncitos de la más increíble alegría a una desazón inenarrable (que es algo difícil de describir con palabras, googlear "el regreso de carlitos" para más referencias). En cualquier caso, esta combinación ya la he mentado en columnas anteriores (buscar las columnas "La ley del ex" o "Embocala si podés" para más referencias, aunque la mejor columna correspondiente al 2-2 contra Colón donde se ilustraba mi tuvo que ser dada de baja por el administrador de la página).

La combinación de mala suerte, ingenuidad y desidia a la que me refiero son los dos mano a mano que tuvimos en los pies de Vera estando arriba en el marcador (uno en el primer tiempo y otro en el segundo), un combo penal más expulsión también inenarrable, que un enanito te haga un gol de cabeza después de un centro fruto del rebote de haber atajado el mencionado penal, atajar otro penal más fruto de otra jugada rayana en la payasada y que te hagan un gol en off-side después de los cuarenta del segundo tiempo. A esta racha de mala suerte no puede sino seguirle una de buena, más cuando al buscar mi pipa preferida para amenizar el paseo la encontré rota. Era yo la perfecta inversa de Filipo.

En cualquier caso, sigo sosteniendo que hubo una componente de ingenuidad y otra de desidia. Desconozco qué es lo que les sucede por dentro a los jugadores profesionales de fútbol. Mi carrera futbolística tuvo su techo cuando llegué a jugar en la reserva de un equipo del Grupo C de la Liga Rafaelina, así que no sé si juegan porque es su pasión y se les va la vida en eso, porque es un trabajo como cualquier otro y lo tienen que hacer o por qué demonios. Puedo intentar una comparación con mi situación profesional, en la que me encanta mi trabajo, le pongo toda la garra e incluso---a veces---se me va la vida en ello. Tengo una edad comparable a la de los jugadores, que en mi rama se considera "joven". Entonces a veces desafiando el status qúo me mando pendejadas. Y si bien es cierto es a veces buscar encarar las situaciones desde un enfoque alternativo de piola, ya aprendí que cuando queman las papas y hay muchos intereses en juego, hay que dejar las heterodoxias y hacerle caso a los que saben y que vienen resolviendo problemas desde siempre. Si esto que me pasa a mí es lo que les pasa a los jugadores, entonces no entiendo por qué un tipo intenta picarla cuando la ortodoxia indica que hay que apuntarle al arco sin pensar en el arquero. O que si le agarrás la camiseta a un rival en tu área te cobran penal y te amonestan. Y que si ya estás amonestado te echan. Quisiera mencionar una vez más, que cada fin de semana lo que se pone en juego son nuestros corazoncitos. Así que me choca que un tipo puede venir una temporada, hacer un penal choto y dejar al equipo con uno menos de visitante, y al año irse al carajo lo más orondo.

No sé. Tal vez habrá sido la venganza de Zeuss por aquel partido que ganamos 1 a 0 sin merecerlo en el mismo Gigante de Arroyito allá por el 2011 en el glorioso clausura que nos depositó en la Primera División. En aquel partido---al que tampoco pudimos asistir como hinchada visitante---nos cascotearon el rancho de otra forma inenarrable, pero no pudieron embocarla. Y el flaco castro la paró de pecho, tiró un caño en el área y con el revés del pie derecho nos dio tres puntos que en esa época fueron tal vez más importantes que estos que perdimos. Que se yo.

By the way, mi timbeada post-partido basada en la invariabilidad de la suerte total acabé perdiendo todo mi bankroll en veinte minutos, con una derivada negativa similar a algunas rachas adversas en mesas de quince dólares de Atlantic City o de la gloriosa ciudad de Las Vegas. Tal vez realmente Zeuss no sea una hipótesis necesaria (buscar conversación entre Napoleón y el Marqués de Laplace en google).

Queridos cremosos, sigamos mirando hacia adelante y sigamos llenándonos las gargantas de aliento. Nos vemos el viernes en el Monumental para volver a la senda ganadora que anime a nuestros corazoncitos celestes.

Un saludo para toda la banda cremosa
uno

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