FECHA 16º: SAN LORENZO 1 - ATLÉTICO DE RAFAELA 0

Paupérrimo

Raúl Ferro disputa la pelota con Alan Ruíz. Foto: Diario Olé.

(19/11/2012) Hola! Yo soy uno, y quiero compartir las sensaciones que me dejó el último partido de la crema...

La verdad es que tengo el ánimo por el piso después de haber ido a la cancha de San Lorenzo. Y las razones son variopintas. Una vez más, vamos despacito como para que no duela tanto. Daremos primero un somero repaso a la paupérrima actuación futbolística celeste incluyendo un par de conceptos sobre los paupérrimos rivales de turno, para luego pasar a los paupérrimos "hinchas" (sic) celestes y finalmente esgrimir ideas sobre la paupérrima actuación de la dirigencia celeste.

Después de cada derrota--que últimamente coincide con cada partido--me pongo a pensar que nos ganan con muy poquito. Un diferencial de fóbal es suficiente para sacarnos tres puntos y dejarnos con las manos vacías. No me parece que el San Lorenzo que nos ganó ayer sea un terrible equipo al que le haya sobrado mucho. Y, peor aún, cuando me pongo a pensar que esos tipos cobran números inimaginables pagados por un club que tiene ciento veinte palos de deuda y que ahora en una semana consiguió por unanimidad (cuarenta y nueve a cero) obtener una ordenanza para recuperar unos terrenos de antaño, donde va a gastar otra palada de guita para hacer un estadio nuevo. Si un tipo a mí me debe una luca y veo que está haciendo planes para gastarse cinco en locas, voy a ver la manera de evitar que se gaste las cinco antes de garparme lo que me debe. O, de última, me gasto otra luca yo para contratar a un ñato que lo faje. Estos impresentables hacen lo que se les canta el orto con los recursos y nadie dice un carajo.

Así y todo, no tienen mucho más que nosotros. Nos ganan con poco. Pero sigo sosteniendo que no entrenamos como corresponde. No puede ser que el enganche--que entre paréntesis desaparece durante el ochenta por ciento del tiempo--haga lo que tiene que hacer, i.e. enganchar, y cuando tiene que tirar paredes o pases en cortada los compañeros no lo entiendan. Muchachos: eso se entrena durante la semana. No puede ser que no hayamos ganado una pelota dividida por arriba. Muchachos: eso se entrena durante la semana. No puede ser que en los córners a favor--que es, en forma paupérrima, nuestra arma más poderosa de ataque--no le emboquemos a la cabeza de los de celeste y blanco. Muchachos: eso se entrena durante la semana. No puede ser que no hayamos dejado en off-side a ningún delantero. Muchachos: eso se entrena durante la semana.

Pasemos ahora a mi mensaje para vos, que estás leyendo esto porque sos "fanático" de Atlético pero que miraste el partido por televisión. Vos, que por alguna razón que yo me sé no vas a la cancha de visitante. ¿Vos te pensás que porque no gastaste esos cinco billetes de cien que tenés ahora en el bolsillo vas a ser más feliz que si hubieses ido a Villa Soldatti? Yo sé por qué no los querés gastar, y preferís mirar canal siete en lugar de venir a la tribuna a llenarte los ojos de lágrimas, el pecho de orgullo y la boca de aliento. Porque querés arruinar tu vida con una petisa retacona insoportable, que te va a succionar el alma con sus actitudes de misto jaulero con berretín de zorzal. Y, mientras tanto, dejás pasar tus mejores años--y los de Atlético--para quedarte con esos quinientos mangos que en tres meses van a valer la mitad. Y no me vengas con que no tenés cinco gambas para viajar y pasarte un fin de semana tomando porrones con los pibes, porque en Rafaela te echás un meo y crece soja; te rajás un pedo y alguien te lo compra. Claro, alguien que no sea un Piamontés de Rafaela, porque "el ahorro es la base de la fortuna". Gente, nuestros abuelos se cagaban de hambre y venían escapándose de un Europa donde no había que morfar. Hoy las cosas cambiaron, y si seguimos jugando con las reglas de hace cien años nos van a pasar por arriba--en todo sentido--como lo hizo San Lorenzo el sábado.

Consecuencia repetida de todo esto: mientras nos copan como puñalada de manco una vez atrás de otra la tribuna de Urquiza, nosotros somos tres gatos locos que hacemos paupérrimos papeles a la vista de todo el país por televisión. ¡Pobre el chabón del fóbal para todos que tiene que enfocar hinchas de Atlético cuando jugamos de visitante! Malabares tiene que hacer con la cámara. Pienso y pienso, y no se me ocurre otra explicación. Somos hinchas paupérrimos y damos vergüenza nacional. Así de simple.

Tercer eje de la mirada de hoy, los encargados de la logística. Si bien éramos muy poquitos en la tribuna, si me apurás te digo que llegábamos a los cien. Después del partido con River estuvimos tratando de comprar las correspondientes entradas para llenarnos los ojos de lágrimas, etcétcera. Ni el loro en el club. Bien, venderán las entradas directamente en la cancha. Después de diferentes travesías por la ya-mencionada-en-la-mirada-anterior-villa-que-te da-miedo-mirarla-en-Google-Maps, llegamos al primer control policial una hora antes del partido:

-- Señores, entrada en la mano por favor.
-- No vendían entradas en Rafaela, las venden acá.
-- No, acá no venden. Pero bueno, pasen al siguiente control y hablen allá.

Siguiente control:

-- Señores, entrada en la mano por favor.
-- No vendían entradas en Rafaela, las venden acá.
-- No, acá no venden. Si no tienen entradas se van a tener que quedar afuera.
-- ¿Podemos ir a hablar con la gente que está en los molinetes?
-- Bueno, pero venga uno solo.

En los molinetes:

-- ¿Dónde venden las entradas? A Rafaela no mandaron.
-- No se venden entradas acá. A Rafaela no mandamos porque no pidieron para vender, nos pidieron solamente 120 de protocolo, así que pensamos que no iba a venir nadie más. 
-- ¿Y entonces cómo hacemos? Mire que somos pocos pero va a venir más gente en la misma condición, allá no vendían entradas.
-- Y, no sé, dejame averiguar. Pero la culpa no es nuestra, no mandamos porque Rafaela no pidió entradas.

Media hora después--recuerde el lector que habíamos llegado con tiempo, de otra manera nos hubiésemos perdido media hora del partido--nos consiguieron un par de entradas de protocolo con las que teníamos seguro y toda la cháchara. Mi pregunta es: ¿no hay un tipo que se dedique a estas cosas? ¿Qué tan incompetente tenemos que se para tratar tan mal a los socios de nuestro club? ¿No queremos que vayamos a alentar a Buenos Aires? Ya había pasado algo similar en La Plata, y por eso en el gol de Carniello la televisión tuvo que mostrar la paupérrima imagen de veinte tipos moviendo los brazos. Somos gringos del campo y todo el mundo se ríe de nosotros. Dentro y fuera de la cancha. Vergüenza. Paupérrimo.

El párrafo aparte de hoy es para Stracqualursi. Nos hiciste un gol de rebote y ahora parece que sos el ídolo de la hincha. Vivías a cinco cuadras del club, fuiste a la escuela Normal. ¿Y tuviste que ir a hacer las inferiores a Peñarol? ¿Tuviste que ir a la tribuna visitante cuando jugamos con Tigre y con Colón? Cuando jugaste la promoción contra nosotros para gimnasia te hacías la estrellita, bien hecho que te echaron. Andá a a bañarte, salame. Ojalá que te agarre la bomba y te borre el tatuaje ese de mierda que tenés a chotazo limpio. 

Después de esta extensa mirada de hoy, es necesario seguir mirando hacia adelante. Primero en copar el Monumental el lunes que viene. Yo sé que nos van a llenar la tribuna y se van a escuchar más los gritos--que entre paréntesis rebotan, hacen resonancia con los carteles de publicada y parece que son el doble de negros mientras que lo que nosotros cantamos se pierde en el éter--de los hinchas de Colón que van a venir de Santa Fe, de los pueblos y de cada uno de los barrios de la ciudad. Yo sé que nunca le ganamos. Yo sé que ellos son un club de primera y nosotros no. Pero les pido que vayamos a la cancha, e intentemos una vez más, llenarnos los ojos de lágrimas, el pecho de orgullo y la boca de aliento.

Un saludo para toda la banda cremosa
uno



Dejá tu comentario sobre el texto:

Ver textos anteriores