FECHA 15º: RIVER PLATE 3 - ATLÉTICO DE RAFAELA 0

Rapidito

(27/05/2013) Hola! Yo soy uno, y quiero compartir las sensaciones que me dejó el último partido de la Crema...

Tal como cuando en cinco minutos ya estás hecho y te preguntás para adentro "¿tengo que aguantar 55 minutos más acá adentro?", más o menos así estábamos en la segunda bandeja del Liberti a los quince del primero. ¿Hacía falta tener que soportar una hora y cuarto de baile? Para nosotros, esa cancha se parecía más al Monumental donde el Eternauta se tiroteaba con los extraterrestres más que un partido de fóbal entre uno de los punteros y uno que venía más o menos zafando.

Es que nos pintaron la cara de una manera que ya quisiera Aldo Rico. Nos pasaron por arriba. Nos borraron. Y yo que en la previa, viendo los bondis que iban llegando por la avenida me imaginaba una salida a puro "yoooo sooooy celesteeeee.... yooo sooyyyy celesteeeee (con la musiquita de sobreviviendo)" al estilo de Tigre o Lanús. Que iluso.

Es cierto que este partido era perdible y que sacar un empate era bastante difícil. Pero meterle la mano en los bolsillos a esos arrogantes de mierda tiene un saber especial. Que 4-2-1-3, que bisagra del torneo, que tramo final, que soy el invencible River. Háganse lavar el orto. Anoche tenía más ganas de que River no salga campeón que de que Independiente se vaya a la B. Que iluso.

Yo no sé si los jugadores saben la clase de penurias que pasamos nosotros desde afuera. En un momento del segundo tiempo, me puse a mirar las caras de los muchos y muchas que se costearon el pasaje hasta Buenos Aires. No puedo explicar esas caras. Había una mezcla de tristeza y amor que me conmovió. Tristeza por la ya mencionada pintada de cara pero teñida de un amor y una pasión que realmente es irracional, inexplicable y conmovedor. Porque es cierto que jugar contra River era nada más que un sueño allá por mediados de los noventa. Ni al más optimista se le pasaba por la cabeza poder estar cantando que "esta campaña volveremos a estar contigo" al mismo tiempo que los colores celestes y blancos entraban al verde campo. No. Ni hablar de los recuerdos de aquel penal que pateó Juarez "a la derecha, como le indicó Gallardo" en el 2004, y que está seguramente en el top 5 de los más gritados en la historia. No. Anoche fuimos a la cancha con otras expectativas, dispuestos a enfrentar de igual a igual a un equipo que tiene tal vez dos órdenes de magnitud más presupuesto que nosotros, cuyos dirigentes de alto perfil se la pasan todo el tiempo de quilombo en quilombo y que influyen en los vaivenes políticos del país a través de la elección de los horarios de los partidos. Así fuimos, ilusionados con---aunque sea---hacer un digno papel. Y resulta que a los quince minutos ya estábamos dos a cero, y rogando que nos hagan precio (cosa que River afortunadamente hizo).

Si alguno de los muchachos llega a leer esto por casualidad, le pido encarecidamente que tenga conciencia del poder que tiene sobre nosotros. Lo que ustedes hacen o dejan de hacer en la cancha tiene consecuencias terribles en nuestros corazoncitos. Por supuesto que tanto ustedes que están adentro, los profesional del cuerpo técnico y los dirigentes hacen lo mejor que pueden su trabajo, y lejos estoy de cuestionarlos. Sólo pido que sean conscientes de que sus actos influyen significativamente sobre nosotros. Nada más, ni nada menos.

Quedan cuatro partidos, y haciendo un poco de números, la verdad es que estoy bastante incómodo. No veo ninguno ganable, y tenemos nada más que cuarenta y un puntos. Deberíamos ganar tres para estar igual que el año pasado donde, vuelvo a recordarles, terminamos zafando de todo recién en la última fecha. En cualquier otra circunstancia---leáse sin un Unión, un San Juan, un Indpendiente o un Argentinos---ya estaríamos de vuelta en la B. Para eso, tenemos que llenar la cancha el sábado y llenarnos las gargantas de aliento para ganarle---una vez más---a San Lorenzo.

Un saludo para toda la banda cremosa
uno

 

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